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"Mi hijo no sabe qué estudiar": Cómo transformar la duda en decisión

  • Foto del escritor: talenthiapartners
    talenthiapartners
  • 7 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

¿Te suena esta situación? Preguntas a tu hijo o hija sobre su futuro y la respuesta es un encogimiento de hombros, un "no sé" o, directamente, el silencio.


Como padres, es natural preocuparse. Vivimos en una época donde la oferta educativa es inmensa: nuevos grados universitarios, formación profesional, carreras digitales que no existían hace cinco años... Paradójicamente, tener tantas opciones no facilita la elección, sino que a menudo provoca lo que llamamos "parálisis por análisis".

Nuestros adolescentes no solo tienen miedo a elegir; tienen miedo a equivocarse. Sienten que una decisión a los 17 años marcará el resto de su vida de forma irreversible.


Más que elegir una carrera, es diseñar un camino

El error más común es pensar que la orientación vocacional consiste simplemente en hacer un test que te diga "tú sirves para Arquitectura" o "tú para Derecho". Eso es simplificar demasiado la complejidad de una persona.

La verdadera orientación es un proceso de autoconocimiento. Antes de mirar hacia afuera (la oferta académica), debemos ayudarles a mirar hacia adentro.


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¿Por qué es vital una orientación externa?

A veces, como padres, nuestros consejos se perciben como presión, aunque nuestra intención sea la mejor. Aquí es donde la figura de un orientador profesional marca la diferencia:


  1. Objetividad: Ofrecemos una visión sin sesgos emocionales ni expectativas familiares previas.

  2. Descubrimiento de talentos: Ayudamos al estudiante a identificar habilidades blandas (liderazgo, creatividad, empatía) que no siempre se reflejan en las notas del instituto.

  3. Realidad del mercado: Conectamos sus pasiones con las salidas profesionales reales del mundo actual.


El resultado: Tranquilidad y Propósito

Invertir en orientación vocacional no es solo "elegir estudios", significa ahorrar años de frustración en una carrera que no les gusta y evitar la desmotivación universitaria.

Cuando un adolescente entiende quién es y qué puede aportar al mundo, la ansiedad desaparece y da paso a la ilusión. Y ver a tu hijo motivado y con un rumbo claro es, sin duda, la mayor tranquilidad para un padre.




RRSS: @_oricen_



 
 
 

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